Una viejita de más de 80 años, muy coqueta, entra en una farmacia:- Dígame por favor, ¿tiene analgésicos?- Sí, señora.- ¿Y tiene un antireumático?- Sí, señora.- ¿Tiene Viagra?- Sí, señora.- ¿Tiene crema contra las arrugas?- Sí, señora.- ¿Tienen ustedes pomada para las almorramas?- Sí, señora.- ¿Y por casualidad tienen somníferos?- Sí, señoooora.- ¿Tiene productos para la memoria?- ¡Sí, señoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!- ¿Tienen ustedes...?- Por favor señora, esta es una farmacia y tenemos todos los productos. ¿Cuál es su problema?- Mire jovencito, me voy a casar a finales de mes con mi amigo Juan Celestino que va a cumplir 95 años, y queremos saber si podemos poner aquí nuestra mesa de regalos.
Una tortuguita comienza penosa y léntamente a subirse a un árbol.Después de varias horas de esfuerzo, cuando llega a la la punta, selanza al vacío y se da un feroz golpe en el suelo. Al rato, la mismatortuguita vuelve a hacer el esfuerzo y léntamente, trepando comopuede, llega de nuevo casi a la punta, se lanza y se vuelve a dar otrocostalazo.Nuevamente, testaruda, hace otro tremendo esfuerzo y después demucho rato y muchos jadeos, va llegando a la punta del árbol cuando seresbala, se vuelve a caer, agita sus patitas y se pega nuévamente ungran golpe en el suelo.En el mismo árbol en el extremo de una rama, había una pareja depalomas mirándola con lástima... Entonces la paloma hembra le dice alpalomo:"Oye, querido ¿no te parece que ya es tiempo que le digamos a latortuguita que es adoptada?"
Una señora regresaba a Caracas en avión después de unas vacaciones y,en el asiento de al lado, viajaba un cura.Antes del aterrizaje, ella le dice:- Padre, ¿Puedo pedirle un favor?- Sí, hija mía, ¿Qué quieres?- Mire, padre, compré en Miami un depilador eléctrico súpersofisticado, muy caro y tengo miedo de que supere mi límite en laAduana. ¿Podría usted esconderlo debajo de su sotana?- Sí, hija. Al llegar al destino, en el aeropuerto, el inspector de aduana lepregunta al sacerdote: - ¿Algo que declarar, padre?- De la cabeza a la cintura, nada que declarar, hijo mío. Medio extrañado, el inspector le pregunta:- ¿Y de la cintura para abajo, qué tiene? - Allí abajo tengo un instrumento para mujeres que nunca he usado. El inspector muerto de la risa, le dice:- Adelante, ¡el próximo de la fila!
Ir a página: